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miércoles, 1 de julio de 2015

Plenilunio de la Leal Compañera Lunar de la preciosa Nave Gaya, Ente Cósmico Azul Viviente, bólido autoconsciente, salve ! .


?En que punto estará aquél proyecto 
de hace ya unos años que se ha presentado, 
anunciando la construcción de
un lujoso Gran Hotel en la Luna, 
con unas vistas esplendidas 
de la Tierra y el Cosmos ?

Una ciudadela humana espacial
instalada en el satelite lunar de Gaya 
como un lugar autosostenible 
muy tranquilo.

Con perspectivas cósmicas asombrosas
del abismo, 
a la vez que emocionantes, 
se trataría de 
un lugar contemplativo, multidisciplinar, 
capaz de generar una 
Sanación Holística intensa
a sus huéspedes.

Entre el Gran Hotel Lunar y la Minería Espacial
más otros inversionistas privados, 
se puede autofinanciar los futuros progresos 
de la colonización Lunar,
por la parte de la civilización tecnológica humana.

Pero a la civilización presente imperante 
le faltan proyectos. 

Será sustituída en breve, impreteriblemente,
por la Nueva Humanidad de la Civilización Cristalina.
La génesis de la nueva Edad de la Piedra Avanzada,
digital y tecnológica, esto ya está sucediendo.
Conviene resistir y celebrarlo.

Buena suerte,

domingo, 17 de mayo de 2015

'Entidades' marítimas manifiestas en Homenaje a los Ancestros y a su Memoria HistóRica.


Los pueblos de la religiosidad 'clásica' mediterránea poseían una cosmovisión
sofisticada más cercana a los conceptos del Multiverso y de la "Teoría de las Cuerdas"
que la herencia -omnipresente- del judeocristiano.

En esta percepción tradicional de un Cosmos con Unidad en inconcebible diversidad de manifestaciones, cabía un sin fin de dioses y diosas, de espíritus, entes, entidades, 
elementales, incluyendo gracias, ninfas, musas, furias y leviatanes, sin por esto
 desconsiderar la Unidad omniabarcante de la Gran Armonía.

En comparación con ellos, 
los bárbaros venidos de los desiertos de sol escaldante o de los fríos gélidos nocturnos,
en su mayoría pueblos tribales de cazadores / pastores esclavizantes
de animales y de minorías, de agricultores mono-cultivadores
 patrimonialistas con guerreros beligerantes, con jefes tiranos-torturadores, 
creyentes todos en un dios exclusivista, racista, celoso, envidioso y caprichoso, 
eran considerados por los civilizados como sub-humanos irracionales, 
seres merecedores de lejanía forzada o de esclavización,
ya desde los tiempos del majestuoso y sabio Egipto Faraónico. 

Triste ocaso ha sido el de aquella hermosa y culta civilización occidental,
del norte mediterráneo -greco-romana-, así como el de las culturas
celtas, las de Creta o del Súmer primigenio.

La civilización suméria se transmutó, se expandió y se transformó 
en las civilizaciones posteriores, todas deudoras de los antiguos pueblos del Súmer
(que en el génesis de la civilización, ya tenían leyes para el respeto de la
igualdad de género o la protección de los animales, una escrita formidable 
y una teogonía fascinante); la isla de Creta quedó devastada 
y desapareció después de una erupción volcánica;
pero el Imperio Romano fue destruido por la falta de
planeamiento demográfico, la consecuente indefensa frente a los
germanos beligerantes, y por erosión interna a causa de la
perfidia de la Iglesia cristiana transformada en
poderosa secta política-religiosa, totalitaria, 
excluyente y destructiva.

Los contemporáneos somos todos herederos 
de esta odisea de la 'tradición humana', pero en la Era tecnológica
avanzada en génesis, o incorporamos en nuestra Identidad como especie
nuestra memoria histórica transpersonal o desapareceremos
como unos seres ingratos, deshonestos y destructivos, que no hacen caso a la
intrépida odisea de sus nobles ancestrales.